Lagrimas celestiales que mojan tus mejillas.
Gotas de ilusión que resbalan hasa el suelo
y se pierden por las cañerías subterranas de la ciudad.
Golpes de esperanza sobre tu cara que empapan hasta los huesos.
Miradas de alegría y risas bajo el aire humedo que nos rodea.
Un abrazo que salpica. Una caricia que produce un escalofrío.
Un cuerpo que te cobija en su calor.
Un buen día para celebrar un cumpleaños.
¡Vaya! que casualidad, parece que va a llover.
---- Börch S. Rose ----
martes, 2 de marzo de 2010
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